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La tarde fue fresca, pero no impidio que un centenar de personas acudiaran con sus reposeras hasta el balneario para presenciar la misa, que fue acompañada de momentos de profundos silencios, para escuchar las palabras del obispo.
“Por eso celebramos aquí, junto al mar, la santa Misa, convencidos de que solo la palabra de Dios y la gracias divina pueden traer un consuelo e iluminar un sentido, en medio de tanto desconsuelo humano” ratifico Marino
"Dios utiliza a los hombres como instrumento para su obra, no hay dudas de que en esa tarde, bajo esa tormenta, muchos seres anonimos con gestos heroicos, fuerón el intrumento de salvación para aquellas personas sorprendidas por la fuerza implacable de la naturaleza. En el lugar todo parece retornar a la calma pero algo es seguro, que nadie ni nada volvera a ser lo mismo", puntualizó.
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