1
Agostina salío de su casa rumbo a la de un familiar en aquella tarde, nunca llegó a destino. El silencio oficial (solo cuatro meses después el Intendente municipal recibió a la mamá de la menor),las amenazas y persecusiones a quienes reclamaban por su aparición y la tardía respuesta de los organismos oficiales en el caso fueron tejiendo alrededor del caso un manto de dudas.
Hoy el caso Agostina es un caso olvidado, una espada de Damocles que pesa sobre toda una sociedad, que mira en silencio. Es el silencio que mata.
SiGesellnoticias