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En ellos. primero, algo no funciona bien, segundo, develado el problema luchan contra -eso-, así, un nuevo valor nace y es la del “luchador” contra el sistema, una promesa de enlace con la libertad, el pensar por sí mismo, el vivir de forma diferente, en síntesis, no conforme al sistema sino conforme a -uno mismo-.
Todo muy lindo, pero ¿qué es el sistema -lejos- de novelas y cine? La primera aproximación es señalar su faz política con la figura de un dictador, desde esa óptica el dictador crea una estructura para controlar de muchas formas, económica, entretenimiento, de pensamiento y fanatismo sectorial para mantenerse como líder.
Pero claro, ese o esos sistemas son fácilmente visibilizados por ser sistemas de regímenes, totalitarismos o dictatoriales a lo que de por sí, se los termina por combatir, destruir y hacer desaparecer.
Pero consideremos un sistema “distinto” ni particular de algún continente, país o sector geográfico, sino universal y que -no es- el apocalíptico que nos plantea el cine ni las novelas. Hablamos de un sistema que se opone -al control-, pero que no nace desde otras estructuras en contra del control, no se trata de máquinas de la ciencia ficción, ni de la I.A. En un mundo como el nuestro, donde impera el control, la vigilancia, la sospecha, el acecho de los poderes legales como ilegales, bueno a ello “algo” se le escapa, y es el -no control-.
¿Y cómo se da eso?, con la “falla”, esa es la respuesta al interrogante de algo que sucedió pero que no debió haber sucedido, la máquina, el algoritmo, la persona etc., ¡falló!, el sistema del control nos dice de algo que se le escapó, y eso es autónomo, posee su propio teologismo, como un virus en un laboratorio, salió, se fugó, y no es medible, no es captable, no es palpable, es peligroso.
El sistema mundano se apresta a delimitar, develar, objetivar esa insurrección a su mundo organizado al que podemos llamar el “contra sistema” que revela la falla, una grieta que posiciona lo azaroso, el sin porque, lo fortuito, lo no conocido como presencia universal.
Entonces, la primera encrucijada es en aquellos que operan en lo mundano, creen que nada se les debe y puede escapar, pero no pueden vislumbrar el hecho del “contra sistema”, que acecha pues lideres empresarios y políticos no lo pueden determinar, lo cual da como resultado la siguiente aporía: la existencia de un sistema que -no es- ¡creación humana! como nos revela la -falla- y la pregunta más que inquietante ¿y quien ha posicionado a la falla?, no es el control, ni el orden o la exactitud, entonces, ¿quién?
Por el cual se puede vislumbrar un “contra sistema” que escapa a los designios del hombre y refuta la sentencia de Protágoras, el hombre “como la medida de todas las cosas”.
Juan Oviedo
SiGesellnoticias